domingo, 2 de enero de 2011

Ossain


Ossain es un Orisha, él rige la naturaleza y es en sí la naturaleza misma. En el ser humano está en la parte izquierda del cuerpo. Con los conocimientos de Ossain se salva la vida y fortalece para la guerra, aleja la muerte. Es médico, dueño y sabio de todos los secretos de la naturaleza. Es conocedor de todas las plantas, animales y minerales. Es un Orisha adivino.    

Todos los Oshas y Orishas tienen un Ossain, como también lo tienen los Odun del oráculo de Ifá y las circunstancias de la vida. Hay que contar con él para cualquier consagración, ya que en éstas siempre hay que usar hierbas y plantas. Sus hijos son llamados Adajunshe.       

Ossain u Ozain es el dueño absoluto del monte y de la vegetación que allí se recoge, cazador célibe y gran conocedor de las propiedades mágicas de las hierbas, por esto es la energía de la farmacopea. Se refugia en el medio del monte, donde vive solo. Tiene un solo ojo, una sola pierna, un solo brazo, una oreja grande y una pequeña que es por la que escucha. Su culto proviene de tierra Takua, Yesá y Òyó.           

No se hace directamente a la cabeza, su culto es privativo de los Babalawós y los Oloshas lo reciben pero no lo entregan. Quienes se juran en Ossain se denominan Ossainistas y estos deben conocer todas las propiedades de los Ewes y los cantos sagrados utilizados para hacer los omieros en el Yoko Osha. Es una de las energías más importantes de la Osha, pues esta presente en los Yoko Osha, Ebbós, comidas del
Orisha o simplemente al lavar collares.

Los Ossainistas pueden ser de ambos sexos, pero las mujeres deben esperar hasta la menopausia para recibirlo y participar de sus ceremonias. Es el que custodia los tambores Batá. Ossain es el que consigue el ashé para
Orula. Su nombre completo es Ossain Aguenegui Aguaddo y Kurí Kurí, aunque también se le conoce como Ossain Agguchuiye. Gran amigo de Oggún y de Oshosi por la relación de estos con la floresta.         

Su color es el verde. Su número es el 7 y sus múltiplos.
Se saluda ¡Ashé Ossain, moguayé!           

Familia de Ossain:

Es Igbamole y vino al mundo por mandato de Olodumare. No se le conocen parejas, pero tiene gran afinidad con Oshun y con Shango de quien es el padrino.

Diloggún en Ossain:

Habla en el diloggún por Obbara -Oddí (6-7) y Oddí-Obbara (7-6). 

Herramientas de Ossain:

Su receptáculo es un güiro colgante con cuatro plumas, carapacho de Jicotea y tinajas de barro indistintamente que contienen 3 piedras de monte. Vive con Shango y come todo lo que el come. Su atributo principal es el Marimbó confeccionado con guías tiernas de palma o el centro de estas. Entre sus cargas secretas tenemos tierra de las cuatro esquinas, de bibijagüero (nido de avispa negra) y de la casa, polvo de todos los palos duros y de cabezas de gallo, codorniz, jicotea, pájaros que hablen y tojosa, limaduras de varios metales, precipitado, azogue, cuatro anzuelos, bibijaguas, monedas de plata, oro, agua de río, de pozos, de manantiales, de arroyuelos, de mar, etc. Si el Ossain fuera de Yemayá llevaría plumas de gallo y piedras de mar.   

Ofrendas a Ossain:

Se le ofrenda tabaco. Sus Elekes se confeccionan de cuentas verdes. Se le inmolan chivo, jicotea, gallo grifo y pájaros que hablan. Sus Ewe son todos los del monte y todos los palos. 

Caminos de Ossain:

Sus caminos son:
Características de los Omo Ossain:

Son equilibrados y maduros. Su percepción de la vida nunca es dogmática o convencional, sino realista y pragmática. No permiten que sus emociones influyan sobre su certero juicio de los hombres y de los acontecimientos.

Patakies de Ossain:

Oyá, que tenía conocimientos del mágico güiro que hablaba y predecía el futuro, urdió el plan para arrebatárselo en compañía de Shangó, quien vigiló la entrada del bosque mientras Oyá procedía al hurto. Oyá lo embriagó dejándole aguardiente, el cual es muy gustado por este orisha. Tanto fue lo que bebió que cayó en un manto de hierbas a la sombra de Iroko, la sagrada Ceiba. Mientras Oyá buscaba el güiro, Ossain se despierta y al ver a la hermosa mujer y no resistiendo, se le abalanza. Oyá comienza a gritar, pidiéndole ayuda a Shangó. Al oír la voz de su mujer, Shangó le lanza un rayo a Ossain que le arranca un brazo; éste trata de correr a una choza en que guardaba todos sus utensilios de labranza, pero Shangó le tira otro rayo que le alcanza la pierna. En el momento en que iba a esconderse, Oggún, que pasaba por ahí buscando a su amigo Ossaín, ve la situación, construye un pararrayo, no sólo para librarse de las piedras de rayo que Shangó lanzaba a diestro y siniestro, sino para proteger al pobre Ossain, que en un momento de descuido y por la ira de Shangó, pierde un ojo. Así, escondiéndose en su mundo de la naturaleza, Ossaín logra proteger su güiro mágico; él y Oggún, que tanto lo acompaña en sus momentos difíciles y que además gusta de los bosques, se hacen inseparables amigos y los dos, en perfecta armonía, cuidan de las propiedades maravillosas de hierbas, árboles, palos y de todo lo verde que vive de la sabia tierra de este planeta.       

Otra versión de la apariencia de Ossaín.      
Ossain le declara la guerra a Orunmila y comienza a lanzarle hechizos. Orunmila, no conociendo quien le estaba mandando brujerías consulta con Shangó quien le enseña un encantamiento con doce pedazos de algodón en llamas y doce piedras de rayo. Cuando Orunmila lo completa y comienza la invocación encendiendo los algodones, un poderoso rayo cae sobre el bosque donde se encontraba Ossain, poniendo a este entre dos fuegos. Ossain logra salvarse pero pierde un brazo, una pierna y un ojo.

Obba


Obba es un Orisha y representa el amor reprimido y el sacrificio por el ser que uno ama, el sufrimiento y simboliza la fidelidad conyugal. Está relacionada a los lagos y las lagunas. Junto con Oyá y Yewa habita en los cementerios y representan a guerreras temerarias. Ella, a diferencia de Yewá que vive dentro del féretro, custodia las tumbas.

Obba es la Orisha del río que lleva su nombre, originaria de la tierra Takua, aunque su culto se extendió por la tierra de Òyó y Tapa. Su nombre proviene del Yorùbá Òbbá (Òbè: sopa - Obá: rey), literalmente "La de la sopa del rey". No se recibe como Orisha tutelar a sus hijos se les hace Oshun con Oro para Obba, como Orisha de adimú se recibe con el tiempo por su carácter ermitaño y emocionalmente inestable. Sus otá son 9 claras y en forma plana semejantes al contorno de una oreja.

En el sincretismo se compara con Santa Catalina de Palermino (25 de Noviembre) y con Santa Rita de Casia (22 de Mayo). Su número es el 9 y sus múltiplos. Su color es el rosa o lila. Se saluda ¡Obba Naní! 

Familia de Obba:

Hija de Obbatala y Yembó, hermana de Oyá y Yewa, amante de Shango por él se quitó una oreja y fue por esto desterrada, luego se fue para el monte y posteriormente vivió en soledad en el cementerio. También tuvo amoríos con Oggun, a quien le entregó el yunque y este le enseño a guerrear.

Diloggún en Obba:

Habla en el diloggún por Eyeunle tonti Oshé (85), Oshé tonti Eyeunle (58), Eyeunle (8) y Osá (9).

Herramientas de Obba:

Su receptáculo es una sopera de losa color rosada con flores. Sus atributos son yunque de madera, puñal, espada, una mano de caracoles, escudo, dos llaves (una en su sopera y otra en la de Oshun), careta, timón o rueda dentada, libro, coraza, dos manillas torcidas, oreja, todo esto de cobre. Sus Elekes se confeccionan con 8 cuentas rosas, 1negra, 8 lilas, 1 negra, 8 amarillas y 1 negra.

Ofrendas a Obba:

Se le ofrenda ñame crudo, los animales que se le inmolan crudos untados con manteca de corojo, uva, ciruela, cascarilla, manteca de corojo, etc. Se le inmolan chivo capón, gallina, gallina de guinea y paloma. Sus Ewe son avellano de costa, uva caleta, caoba, caobilla, castaño, ciruela y ébano caponero.

Objetos de poder de Obba:

Cinco brazaletes de oro como Oshun.  

Trajes de Obba:

Obba se viste con un vestido rosa o lila y la cabeza cubierta con un pañuelo del mismo color.        

Bailes de Obba:

Obba no puede bailar. Se hacen bailes en su honor ya que esta no baja. En su baile se pone a alguien en el centro del circulo de bailadores con una mascara mientras se imita a que se le está dando latigazos, mientras el coro canta.
Caminos de Obba:

Sus caminos son:
  • Obba Laddé.
  • Obba Mire.
  • Obba Lubbe.
  • Obba Tolá.
  • Obba Tundé.
  • Obba Omí.
  • Obba Yurú.
  • Obba Labbí.
  • Obba Guirielú.
  • Obba Bomi.
  • Obba De.
  • Obba Niké.
  • Obba Laiyé.
  • Obba Yeyé.
  • Obba Lasé.
  • Obba Beremi.
  • Obba Suaré.
  • Obba Taladé.
  • Obba Labaiyé.
  • Obba Olomi.
  • Obba Suemi.
  • Obba Bi.
  • Obba Biolomi.
  • Obba Funmi.
  • Obba Jare.
  • Obba Omiota.
  • Obba Nupe.
  • Obba Odeyi.
  • Obba Funke.
  • Obba Tunese.
Kari-Osha de Obba:

Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.

Elegguá, Oggún, Obbatalá, Oke, Yemayá, Shangó, Ogué, Oshún, Oyá y Obba.           
Características de los Omo Obba:

Las mujeres son valerosas e incomprendidas, con rasgos masculinos. Pasan por experiencias sentimentales amargas. Muy celosos. Son de obtener triunfos materiales y las mujeres de ser feministas profetas y/o militantes.
Patakies de Obba:

El padre de Obba le dijo que ya era tiempo de escoger marido, y que tenía que encaminar su vida, pues sus enseñanzas habían sido productivas y que él la quería ver feliz. Shangó y ella se conocieron, y al momento surgió una atracción, un amor majestuoso, profundo. Aunque él vivía con Oyá, una mujer de recia personalidad muy parecida a la de él, Shangó sabía que los atributos, beneficios y cualidades que aportaría Obba a su matrimonio harían del suyo un reino aún más poderoso.  

Al principio, su unión fue feliz. Shangó dejó sus andanzas con Oyá y se dedicó por entero a Obba. En su palacio se respiraba bondad y tranquilidad. Obba bajaba todas las mañanas al río para encontrarse con su hermana Oshún, y las dos se contaban sus pequeños secretos, mientras se bañaban en las dulces y cristalinas aguas, con sus pececitos de colores y sus chinas pelonas. Por momentos, eran como apariciones veladas en el arco iris de las cascadas.

Oyá, desde lejos, las veía y no podía contener la envidia, porque esa mujer tan bella y, por añadidura, hermana suya, había logrado lo que ella nunca había alcanzado con sus encantos y hechicerías: casarse con Shangó. Caviló mucho cómo reconquistar el amor de Shangó, quien con sus recuerdos no la dejaba tranquila. Y acostada bajo un jagüey milenario, tuvo el sueño fatídico de la venganza. En espíritu, se trasladó a la morada de los ikú y los eggun, y, en el desierto cementerio, donde el viento hacía silbar las copas de los árboles y se oían los chirridos estridentes de las aves de rapiña, encontró Oyá la solución para reconquistar el amor perdido y descansó por primera vez en muchos días.
A la mañana siguiente, fue al encuentro de sus hermanas en el río; conversó y se divirtió con ellas, y ganó la confianza de Obba, tan ingenua y dulce. Sin embargo, no engañó a Oshún, quien, recelosa, alertó a su hermana sobre la extraña conducta de Oyá, pero Obba no le prestó oídos. Con frecuencia, Oyá le daba a Obba recetas de las comidas favoritas de Shangó que la joven, diligentemente, cocinaba para su marido. Hasta un día, en que lo único que tenía Obba era harina de maíz. Oyá le dijo: "No te apures, que vas a resolver como hice yo una vez. Te cortas la oreja, se la preparas con el maíz y la sazonas con todo tipo de hierbas". Ese día, Oyá llevaba puesto un pañuelo de nueve colores que le tapaba las orejas. A Obba, le pareció muy raro, pero en su afán por complacer a su hombre, se apresuró a cortarse la oreja, y preparó con ella un delicioso caldo de maíz. Cuando Oyá vio acercarse a Shangó se convirtió en una centella. En su felicidad sin límites, arrasó con su fuego parte de los bosques.

Al llegar Shangó a su palacio, encontró la mesa lindamente servida, con profusión de flores rojas como la sangre. Abrazó a su mujer y le preguntó qué había de comida, pues traía un hambre atroz. Obba le sirvió su plato favorito, el cual él comió con gusto, aunque sin dejar de observar a su mujer, a quien encontraba distinta. Al percatarse de que Obba llevaba un pañuelo, cosa que nunca usaba, pues a Shangó le encantaban sus trenzas largas y su cabello sedoso, le pidió que se lo quitara. Al verla sin una oreja, tembló de rabia, pues él, perfecto en su belleza, no consentía a su lado a una mujer imperfecta. Obba comprendió entonces el engaño de Oyá. Shangó, echando fuego por los ojos, la abrazó por última vez, y le dijo que ella seria su única y verdadera mujer, pero no tendrían más relaciones, si bien la respetaba por su sacrificio y siempre sería la primera entre todas.         

Obba, avergonzada, pero reina entre las reinas, visitó a su padre Obbatalá y, mientras caminaba hacia su palacio, sus lágrimas brotaban inconteniblemente, dejando a su rastro un río caudaloso, que arrasaba con todo a su paso, al despeñarse entre rocas y árboles. Los jagüeyes, las ceibas, las palmas y las ácanas se arqueaban para saludar las lágrimas vertidas por el corazón desgarrado de Obba.    

Obbatalá, al contemplar a Obba que le agradecía cuanto le había otorgado con sus dones divinos, comprendió la traición de Oyá y la gran decepción de Obba, quien no comprendía las falsedades humanas. Por ello, le concedió lo que le pedía su hija: "Quiero irme a donde nadie pueda verme. Quiero la tranquilidad de lo no existente, quiero vivir con los muertos, con los espíritus, con quienes no me puedan hacer ningún daño. El cementerio será, de ahora en lo adelante, mi ilé (casa)".

Agradeció otra vez a su padre y fue a despedirse de su hermana Oshún, quien recibía en su río revuelto el afluente del de las lágrimas de Obba. Las dos hermanas se unieron más que siempre, se formó un gran remolino en el cual Obba se trasladó del mundo de los vivos al mundo de los muertos, y dejó a Oshún, quien en lo adelante seria la única que podría comunicarse con ella, encargada de sus asuntos en la tierra de los Orishas.           

Obbatalá, para que Obba pudiera vivir en paz en su nueva morada, le entregó un puñal de fino acero con empuñadura de madera ricamente adornada en oro, plata y piedras preciosas; un barquito pequeño para que se trasladase donde quisiera; una brújula con los cuatro puntos cardinales, de los cuales seria dueña absoluta; una coraza o escudo como protección contra todos los males; una careta para esconderse tras ella y evitar ser molestada; un libro en representación de sus conocimientos y enseñanzas, y una catalina, símbolo del poder divino. Todos ellos estaban hechos de madera de ácana, muy dura, útil contra todos los maleficios y maldiciones. Desde ese momento, los amarres, las brujerías y los conjuros mágicos hechos a través de Oshún no se desatarían jamás. Obba vivió feliz, pues sabía que ella era la única y verdadera esposa de Shangó y nadie podría ocupar su lugar en el reino de los Orishas.

Yewa


Yewa o Yegguá es una Orisha que representa la soledad, la contención de los sentimientos, la castidad femenina, la virginidad y la esterilidad. Es la dueña de la sepultura, está entre las tumbas y los muertos y vive dentro del féretro que está en el sepulcro.

Yewá es la Orisha dueña del cementerio y ampliamente ligada a la muerte. Su culto procede de Dahomey y vivió en Egwadó. Habita el cementerio, es la encargada de llevar los eggun a Oyá y es la que baila sobre sus tumbas.

Su nombre proviene del Yorùbá Yèwá (Yeyé: madre - Awá: nuestra). Adorada principalmente en las casas de Santiago de Cuba, donde se entrega como Orisha tutelar y sus hijos gozan de gran prestigio como adivinos y se mantienen en la más rígida austeridad. Delante de su asentamiento no se puede desnudar, tener amoríos o disputas, obrar con violencia o rudeza y ni tan siquiera levantar la voz. Tiene una otá de color preferentemente oscuro y se recoge en el monte o cercanías del cementerio y 9 piedras rosas o rosadas.

En el sincretismo se compara con Nuestra Señora de los desamparados (30 de Octubre) y la Virgen de Montserrate. Su número es el 11 y sus múltiplos. Su color es el rosa. Se saluda ¡Maferefún Yewa!.

Trajes de Yewá.

Se viste con un vestido rosado. La saya ancha se ata a la cintura con un cinturón del mismo material. Lleva una corona decorada con muchos caracoles.

Objetos de poder de Yewa.

Una muñeca y una cesta.

 Bailes de Yewá.

Yewá raramente baja. Cuando lo hace, viene haciendo mímica de estar atando un fajo. Sus maneras son sombrías, es muy tímida con los hombres, ya que es virgen y no baila.

Familia de Yewa.

Hija de Obbatala y Oduduwa, hermana de Oyá y Obbá, compañera de Babalu ayé, aunque siempre se mantuvo pura y casta.

Diloggún en Yewá.

En el diloggún habla por Irosso (4), Okana (1) y Osá (9).

Herramientas de Yewa.

Su receptáculo es una canasta de mimbre forrada con telas rojas y rosas que se coloca en una casita dentro de un cuarto interior o en lo alto, lejos de Oshun. Sus atributos son una campana tipo ekón y otra más pequeña adentro ambas de metal blanco o plateado, una muñeca o tinajita, nácares, cauries, 9 escudos triangulares, 22 esqueletos de metal, 9 angelitos plateados, un hueso de lechuza, un hueso de Eggun y una mano de caracoles. Sus Elekes se confeccionan de cuentas rosadas.

Ofrendas a Yewá.

Se le ofrenda pescado entomatado, gofio con pescado y pelotas de maní. Se le inmolan chivita o chiva chica, gallina de guinea y palomas. Los animales que se le inmolan deben ser jóvenes, hembras y vírgenes. Sus Ewe son los mismos de Oyá.

Caminos de Yewa.

Sus caminos son:
  • Binoyé.
  • Ibu Adeli Odobi.
  • Ibu Osado.
  • Ibu Averika Oyorikan.
  • Ibu Akanakan.
  • Ibu Shaba.

Características de los Omo Yewa.

Las mujeres son dominantes severas y exigentes. Suelen ser moralistas por demás y aborrecen las relaciones carnales, que están más allá de sus posibilidades prácticas.

Patakies de Yewa.

Yewá vivía aislada en el castillo de su padre, Oddua 
, quien la adoraba por ser muy hermosa y virtuosa. Cuando Shangó escuchó de las cualidades de Yewa, las cuales eran su virginidad y frigidez, apostó que podría seducirla. Ella arreglaba las flores del jardín de Oddua. Un día estando en la ventana, vio a Shangó, del cual se enamoró perdidamente. Cuando Oddua se enteró montó en cólera y Yewa le rogó que la mandara a un lugar donde no pudiera ser vista por ningún hombre. Así fue como Oddua la hizo reina de los muertos y desde ese momento ella vive con los muertos y le entrega los cadáveres a Oyá.